El Museo del Cómic es el lugar ideal para los amantes de esta disciplina: conoce la historia del noveno arte y a sus padres fundadores en un magnífico edificio de estilo Art Nouveau, diseñado por Víctor Horta. Allí se organizan regularmente exposiciones temporales de gran calidad. ¿Tienes hambre? Puedes hacer una pausa en la Brasserie Horta.
Justo enfrente se encuentra la Casa Marc Sleen, un estudio permanente para los autores de cómic (se puede visitar cuando se celebran actos especiales).
El Brussels Comics Figurines Museum expone miles de figuritas en los mismos escenarios donde los personajes viven sus aventuras: el pueblo de los Pitufos, el western de Lucky Luke, Tintín y sus amigos en la luna... Una forma original de redescubrir tus series favoritas y las etapas de su adaptación a la pequeña y gran pantalla.
Otro lugar fuera de lo común dedicado al cómic es la Casa Autrique, otra joya del Art Nouveau diseñada por Víctor Horta. Aquí se presentan numerosas exposiciones temáticas imbuidas de una escenografía especial, diseñada por François Schuiten y Benoît Peeters, los famosos autores de la serie Les cités Obscures.
El Museo de Arte e Historia ha servido de inspiración a muchos autores. Por ejemplo, alberga una estatua precolombina en la que se inspiró Hergé para Tintín y la oreja rota, o siete momias incas que sirvieron de base para el álbum Tintín y las 7 (!) bolas de cristal, con su inolvidable momia. Por su parte, Edgar P. Jacobs o Grzegorz Rosinski también sacaron de aquí muchas ideas. Justo al lado, Autoworld dedica dos de sus exposiciones permanentes a Tintín y Michel Vaillant, junto con sus bólidos emblemáticos.
Para completar el panorama cultural, una serie de galerías de arte especializadas (como Champaka, Brüsel, Galerie Martel o Huberty-Breyne) sirven de prestigioso escaparate a autores de cómic, lo que nos recuerda que esta disciplina recibe el sobrenombre de noveno arte por una razón.