Segunda etapa

Segunda etapa

La magia de la Grand-Place (y más allá)

Del gótico al Neoclasicismo

¿Listo para lo que te espera? Es hora de visitar la Grand-Place, la plaza más bonita del mundo (según la opinión de grandes personalidades como, por ejemplo, Víctor Hugo, que pasó una temporada en la ciudad). La plaza, inscrita en el Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1998, debe su aspecto actual a los bombardeos que la destruyeron en 1695. Solo se salvó el ayuntamiento, dado que su torre, que domina la ciudad, servía de referencia a los artilleros. La primera parte de este edificio se construyó en estilo gótico durante la primera mitad del siglo XV. La plaza se reconstruyó algunos años después de su destrucción, empapándose de influencias del Barroco (de moda en el siglo XVII), de ahí la impresión de cohesión que emana del lugar. No obstante, el aspecto de la plaza siguió evolucionando con el paso del tiempo y tras las diversas restauraciones de esta. Por ejemplo, la Maison du Roi, frente al ayuntamiento, se reconstruyó en 1873 en estilo neogótico para recordar el aspecto gótico tardío que tenía en el momento de su reconstrucción bajo el reinado de Carlos V. En la actualidad, el edificio es la sede del Musée de la Ville (museo de la ciudad). 

Si te entra el hambre o la sed, no dudes en hacer una pausa y tomarte algo en uno de los establecimientos de la plaza que, gusten o no, intentan conservar un ambiente típico de tiempos pasados. Y si quieres ir más allá, haz una visita guiada en el interior del ayuntamiento.

Alrededor de la Grand-Place, dos iglesias encarnan el movimiento Barroco extendido por toda la ciudad: La iglesia Notre-Dame de Bon Secours, en la rue Marché au Charbon, construida entre 1664 y 1694 y restaurada posteriormente tras los bombardeos de la ciudad en 1695; y, no muy lejos, la iglesia Notre-Dame aux Riches-Claires, construida entre 1665 y 1680. Al quedarse pequeña, se añadieron dos naves laterales. La nave izquierda se erigió en 1824 y la derecha en 1833.

Antes de visitar la parte alta de la ciudad, puedes darte una vuelta por la plaza de los Mártires para admirar el estilo neoclásico presente en la zona. La plaza, que fue objeto del primer gran proyecto urbanístico y arquitectónico realizado en Bruselas, está compuesta de casas señoriales y bellos palacetes; estos son ejemplo de una innovadora homogeneidad para la época de su construcción (1774-1776) y muestran el apego de la plaza por el movimiento neoclásico, característico de las grandes construcciones francesas del siglo XVIII.

De camino hacia el Barrio Real encontrarás la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, una herencia gótica cuya construcción se extendió desde el siglo XIII al XV. Los especialistas ven en ella el ejemplo perfecto de la transición del gótico primario al gótico tardío.

  

La plaza de los Mártires