Quinta etapa
Quinta etapa
Ve hacia la Estación del Norte. Si te gustan las torres de cristal, en esta zona central de negocios tendrás todas las que quieras. En particular, tienes que visitar las North Galaxy Towers y el Ellipse Building, tomando el bulevar Albert II hacia la izquierda, aunque también te sugerimos remontar el bulevar hacia la derecha; al llegar a la esquina, encontrarás las torres Proximus, dos torres gemelas de estilo posmodernista construidas entre 1994 y 1996 por Jaspers-Eyers. Justo al lado está el Phoenix, una edificación que alberga la aseguradora Baloise Belgium. Su construcción se debe a abv+ architecten y fue objeto de una restauración entre 2018 y 2020. A continuación, el Hendrik Conscience, en el n.º 15, diseñado por Michel Jaspers, construido en 1998 y restaurado en 2018. Otro edificio digno de mención es el Seven, que ocupa los números 7/9 del bulevar Albert II. En 2019, el estudio Jaspers-Eyers lo restauró y lo reestructuró.
Frente al Seven, tres edificios posmodernistas idénticos que albergan diversos servicios públicos federales, los North Gate I, II y III, obra del estudio Jaspers-Eyers y del Atelier d'Architecture de Genval entre 1991 y 1994. Y al lado, el muy reciente Quatuor, formado por cuatro torres de oficinas y espacios de cotrabajo, también concebidas por Jaspers-Eyers (el diseño de los espacios de cotrabajo se debe a la artista belga Lous et les Yakuzas). En la esquina de enfrente, la torre Baudouin, construida entre 1988 y 1992 por el Atelier d'Architecture de Genval.
Paséate por la plaza Rogier y echa un vistazo a la torre homónima, construida entre 2003 y 2006 por los arquitectos Philippe Samyn et Michel Jaspers en estilo moderno. También digna de contemplación por la noche dada su colorida iluminación. La cubierta de la plaza, concluida en 2017, es un diseño de Xaveer De Geyter y Michel Desvigne.
Tienes varias opciones al llegar a este punto. O ya has tenido suficiente y necesitas descansar (si has llegado hasta aquí, no está nadar mal), o bien no has tenido suficiente con esta dosis de arquitectura. En ese caso, puedes pasar por la derecha de la torre Rogier para descubrir aún más edificios. También es posible finalizar el recorrido visitando alguno de los últimos tesoros que te proponemos y que bien merecen un desvío (no obstante, tendrás que caminar un poco más, no te vamos a mentir).
En la próxima parada se sitúa un imprescindible del funcionalismo: el edificio Marais, en el n.º 2 de la rue du Marais, antigua sede de la institución CGER y resultado del diseño de Marcel Lambrichs (sí, ¡otra vez él!) construido entre 1969 y 1974. Remonta la calle para descubrir, en la esquina de la rue de la Montagne des Herbes Potagères, otra edificación que perteneció a la CGER y que erigió Alfred Chambo entre 1947 y 1953, siguiendo un estilo moderno e inspirado del neo arte francés. Si bien es un edificio de oficinas, también alberga una zona de restauración llamada The Wolf.
Pequeño flashback al atravesar las Galerías Saint-Hubert, una de las primeras galerías comerciales techadas del mundo, obra del arquitecto Jean-Pierre Cluysenaar que se remonta a 1846.
Asciende por la hermosa rue des Éperonniers hasta llegar al n.º 77 de la rue Lombard, donde descubrirás, como no, al Lombard 77. Este extraño cubo de cristal diseñado por Marcos Álvarez está adosado a un edificio ya existente y data de 2013. Hoy es la sede del Parlamento francoparlante de Bruselas.
Agradable regreso al brutalismo gracias a la antigua (y asombrosa) sede de la Confédération Construction, en los números 34-42 de la misma calle. Brutalismo puro combinado con el modernismo de la posguerra, el edificio data de 1968 y es obra de los arquitectos Marcel Lambrichs, Casimir Grochowski y Daniel de Laveleye. En la actualidad, está a la espera de su próxima remodelación.
Como colofón, da una media vuelta más en dirección del Parlamento bruselense (en el n.º 69), edificio de un singular aspecto arquitectónico. La planta baja data de su construcción original en 1696 y el primer piso se remonta a principios del siglo XX. Al final, hacia 1995, se decidió construir un nuevo hemiciclo con cristalera que coronara la parte alta del edificio, claramente visible desde la plaza Saint-Jean y que recuerda la ocasión como una zambullida en lo moderno y lo contemporáneo.