Día 1: el centro de la ciudad y sus encantos

Manneken-Pis Brussels

        

Día 1: el centro de la ciudad y sus encantos

Primera parada: la espléndida Grand-Place de Bruselas. Es uno de nuestros orgullos, y con razón, ya que a menudo se la describe como la plaza más bella del mundo. El propio Víctor Hugo llegó a decir: «El Ayuntamiento de Bruselas es una joya, una deslumbrante fantasía de poeta salida de la cabeza de un arquitecto. Y la plaza que lo rodea es una maravilla...». No hay más que decir. Tomaos vuestro tiempo para admirar los detalles dorados de sus bellos edificios y ¿por qué no aprovecha para visitar la Maison du Roi, hoy museo de la ciudad de Bruselas?

En los alrededores de la Grand-Place os esperan sorpresas como el Manneken-Pis y sus trajes de temporada, las famosas Galerías Saint-Hubert o incluso las tiendas gourmet que adornan las callejuelas vecinas.

Si a ti y tu pareja os apetece ir de compras antes de comer, podéis bajar por la rue Antoine Dansaert, donde disfrutaréis de tiendas vintage y 100 % belgas, así como de algunas de las grandes marcas francesas que se han instalado en Bruselas. ¿Os ha entrado hambre? Perfecto, porque estáis al lado de la plaza Sainte-Catherine, que está repleta de restaurantes de moda donde elegir: Noordzee, Le Vismet, Nona, Kline, Nightshop, Beiruti Brussels, Toukoul, La Belle Maraîchère,...

Tomaos la tarde con calma y visitad uno de nuestros museos. El centro histórico está lleno de ellos y hay para todos los gustos: cómics, instrumentos musicales, bellas artes, Magritte... A menos que prefiráis poner un poco de picante a vuestra estancia en el Museo del erotismo y la mitología... Para los amantes de los objetos originales y la ropa vintage, ¡las tiendas de ropa de segunda mano y antigüedades del barrio de Marolles son para vosotros!

Podéis terminar el día con un toque romántico contemplando la puesta de sol y admirando las impresionantes vistas de la ciudad. Para ello, os proponemos estas direcciones: la plaza Poelaert, el Mont des Arts o el Rooftop 58.