Iglesias, catedrales, pequeñas capillas... son parte integrante de nuestro paisaje urbano. A veces son sobrias, a menudo extravagantes, testigos de un pasado lejano. Obras maestras arquitectónicas con una historia llena de altibajos. Lugares emblemáticos de la ciudad.
Se presentan de diversas formas y significan algo diferente para cada persona. Quizá acudas allí de vez en cuando para encender una vela y escapar del ajetreo de la ciudad. O para sumergirte en su atmósfera artística, en cuyo caso se transforman en espacios museísticos. Quizá recargues allí las pilas cada semana en la misa dominical. ¿O prefieres disfrutar del ambiente y bailar hasta bien entrada la noche?
Por todas estas razones, ¡merece la pena visitar estas iglesias bruselenses!