Estanques, tiendas, cultura, arquitectura… ¡por no hablar de las terrazas! En la plaza Flagey todo está al alcance de la mano. ¿Su gran atractivo? ¡El edificio Flagey! En la planta baja de este emblemático edificio Art Déco se encuentra la amplia terraza del clásico Café Belga, tan soleada como la que más. Aunque hayan pasado ya veinte años desde su puesta en marcha, lo cierto es que este café ha sabido conservar un ambiente joven y moderno. ¿Ganas de marcha? Acércate a la rue du Belvédère, a la vuelta de la esquina. Podrás elegir entre el Bar du Marché, que destaca en sus cócteles, y el Le Murmure, más orientado a la cerveza; en estos dos lugares, ¡cada noche es sábado noche! Y si lo que quieres es degustar buena cerveza, L'Amère à Boire es tu sitio. La lista de cervezas es impresionante, por no decir otra cosa.
Para bajar la resaca que nos ha provocado la fiesta, lo mejor es comer algo. La buena noticia es que hay mucho donde elegir. Le Variétés, en la planta baja del edificio Flagey, es un restaurante clásico pero moderno que sirve cocina tradicional belga y francesa. ¿Te tienta algo más exótico? Prueba en el restaurante japonés Maki Maki, en la Rue de la Brasserie, o el portugués Pessoa, en la chaussée de Boondael. ¿Tu estómago te pide comida a gritos? Si las hamburguesas de The Black Sheep no sacian tu hambre, ¡entonces no podemos hacer nada! no sacian tu hambre, ¡entonces no podemos hacer nada!
La plaza Flagey es, por supuesto, más grande que la sombra del característico y tiene muchio más que ofrecer. El otro lado también es muy agradable. En las calles situadas detrás de la emblemática Frit Flagey, considerada por muchos el mejor puesto de patatas fritas de Bruselas, encontrarás varias cervecerías que te harán viajar y sentirte como si estuvieras en una acogedora aldea portuguesa. Como última recomendación, podemos aconsejarte la pizzería napolitana Nona Flagey: el sitio ideal para hacer un picnic de ensueño junto a los estanques del barrio.