Patrimonio inmaterial

Meyboom

Esta manifestación del patrimonio vivo de Bruselas está inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2008. Se une a esta lista con otra serie de actos similares en Bélgica y Francia, bajo el título «Procesiones de gigantes y dragones de Bélgica y Francia». Estas manifestaciones se consideran «un conjunto original de actos festivos y representaciones rituales», protagonizados por «héroes o animales míticos, oficios o personajes locales contemporáneos, personajes históricos, bíblicos o legendarios».


El Meyboom, que consiste en plantar un árbol festivo en el cruce de dos calles, es una tradición popular cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. La historia cuenta que esta tradición surgió de una disputa entre las ciudades de Bruselas y Lovaina sobre la recaudación de impuestos sobre la cerveza. Los bruselenses tomaron la delantera y se les concedió el privilegio de plantar un árbol cada 9 de agosto antes de las 17:00, ¡de lo contrario se concedería el privilegio a la rival Lovaina!

Meyboom sur la Grand-Place

Cultura cervecera en Bélgica

No es casualidad que la Casa de los Cerveceros ocupe un lugar tan destacado en la Grand Place de Bruselas desde el siglo XVII: la cerveza forma parte del ADN de Bruselas y del resto de Bélgica, que cuenta con unas 200 fábricas y 2500 variedades de cervezas diferentes. Debemos esta reputación mundial a nuestras abadías, que elaboran cerveza desde la Edad Media, pero también a nuestras cervezas exclusivas, como la gueuze lambic, que se elabora desde 1900 en Bruselas por la brasserie Cantillon. En 2016, la UNESCO reconoció el importante papel que desempeña la cultura de la cerveza en la vida cotidiana y las festividades de Bélgica, incluyéndola en el Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

¡Esto es especialmente palpable en la capital! Bruselas acoge en su territorio numerosos festivales centrados en la cerveza y alberga cada vez más microcervecerías o cervecerías que producen cerveza de manera artesanal y/o experimental.

3 verres de bière

Ommegang

Profundamente arraigados en la memoria de los bruselenses, el desfile y la fiesta popular del Ommegang son actualmente dos de los eventos imprescindibles de la temporada estival en Bruselas. Se celebra todos los años a finales de junio o principios de julio y consiste principalmente en un desfile y un espectáculo inspirados en un antiguo acontecimiento: el Ommegang, que la ciudad organizó en 1549, una oportunidad para que nuestro soberano Carlos V presentara a su hijo y sucesor Felipe (el futuro Felipe II).

Literalmente, «ommegang» significa «recorrido», y en su origen se refería a una procesión de clérigos que recorrían su parroquia para mostrar sus reliquias y otros objetos de devoción, antes de convertirse más tarde en una procesión de tipo social y política.

Tras un declive en los siglos XVIII y XIX, el Ommegang recuperó todo su esplendor el 15 de junio de 1930, por iniciativa del folclorista Albert Marinus. Desde entonces, cada año ameniza dos tardes de verano, ofreciendo una serie de actos repartidos en diferentes emplazamientos: un concurso de tiro con ballesta y una ceremonia en la iglesia del Sablon, una procesión de 2 kilómetros accesible a todos, un espectáculo de dos horas en la Grand-Place (para el que hay que pagar una entrada) en el que participan 1400 figurantes y 47 grupos folclóricos, y un «pueblo renacentista» que te sumerge en la atmósfera del siglo XVI ¡durante 4 días!

Ommegang Grand-Place

La tradición de las marionetas de varilla

Esta forma tradicional de teatro tiene su origen en los espectáculos de feria ambulantes del Renacimiento. En la práctica, las marionetas se manipulan mediante varillas metálicas sujetas a la cabeza y al cuerpo. En Bruselas, si se desea disfrutar de este tipo de teatro, hay que acudir, por supuesto, al Teatro Real de Toone, una auténtica institución de la capital que nació al mismo tiempo que Bélgica. Enclavado en una pintoresca calle sin salida cerca de la Grand-Place, este establecimiento cuenta con una impresionante colección de marionetas, creadas y mantenidas aún hoy por manos artesanas. Las obras que aquí se representan se basan en historias de caballería, escenas bíblicas y novelas populares como Drácula. Fuertemente impregnadas de humor local (el zwanze), utilizan el dialecto bruselense, pero también pueden adaptarse al inglés, español, italiano y alemán. ¡También hay un encantador estaminet!