De vuelta al centro de Bruselas. A priori, los barrios del Sablon y Marolles no tienen mucho en común; y aun así, al igual que en Marolles, en las alturas del Sablon hay una plaza con una iglesia, anticuarios, tiendas muy chic… (y, además, chocolateros de fama internacional); en Marolles, más abajo, están el mercadillo de la plaza du Jeu de Balle, los anticuarios, las tiendas vintage, la pista de skate... y la Friture Pitta de la Chapelle. A pesar de su aspecto rústico, merece la pena visitar este puesto de patatas fritas. Prueba de ello es la frecuente afluencia de entusiastas de este snack y su apreciación unánime por sibaritas de ambos barrios... ¡y de más allá!