Matongé y Saint-Boniface te ofrecen un viaje culinario a las cuatro esquinas del mundo. ¿Te apetece cambiar de aires? En Saint-Boniface, la Osteria Bolognese es un pequeño restaurante italiano que está teniendo mucho éxito. Un chef de Bolonia prepara aquí unos platos deliciosos. Un consejo: ¡reserva mesa con antelación! En el acogedor Certo, el chef italiano te sorprenderá con su estilo de cocina honesto y robusto. En la misma calle, la fachada y el menú de Le Longue Vie desbordan color y creatividad. El llamativo frente verde de Savage es un guiño al excelente menú a base de plantas y a la filosofía sostenible del restaurante. Para un suculento pastrami 100% americano, Elbow es el lugar indicado. ¿Te gusta comer sobre la marcha? Yamato es un auténtico bar de ramen frecuentado por muchos japoneses. También en el barrio, Kitchen 151 ofrece un sabroso menú basado en la cocina de Oriente Medio y el Mediterráneo. Y si eres más goloso, Fika es el lugar al que acudir para tomar un café y degustar su repostería casera; ¡no olvides tomar asiento en el idílico jardín de la parte trasera del local! Caleo, un relajado bistró de barrio, también sirve desayunos, almuerzos y brunch. Y si aún no sabes qué elegir entre tantas opciones, ¡pon rumbo a Ratz! Este mercado gastronómico en la Rue Saint‑Boniface rebosa de puestos con influencias culinarias de los cuatro rincones del mundo.